VEO, OIGO, HUELO, SABOREO, TOCO : SIENTO

martes, 30 de abril de 2013

TALLER EN UN LUGAR DE CHAMBERÍ: LAS ABEJAS Y LA MIEL


Martes 7 de Mayo de 18:00 a 19:30


ACTIVIDADES EDUCATIVO-SENSITIVAS, TEMÁTICAS y CUENTACUENTOS,
PARA NIÑOS ENTRE 2 Y 7 AÑOS. (EDAD ORIENTATIVA)
Consiste en:
- Cuentacuento: cuentacuento animado y participativo, sobre las abejas y la miel.
- Música: "Nursery songs" de la temática.
- Juego sensitivo-educativo dirigido: sobre la temática.
- Artes plásticas: utilizando varias herramientas, técnicas y materiales.
- Juego espontáneo: con los materiales, objetos, herramientas y la música del taller.


Aprenderan y se divertiran con los cinco sentidos, ejercitando:

Las abejas
Vida y alimentación
La miel y el polen
Alimento líquido y pegajoso
La mímica
Las texturas
La creación
El descubrimiento
La atención
La escucha
La imitación
La imaginación
La motricidad fina y gruesa
Los colores
Los números









NOTAS:
Si tu hijo tiene alguna alergia o intolerancia alimentaria, por favor infórmalo al comienzo del taller.
Se recomienda traer un cambio de ropa, si lo desea, por si el niño se mancha o se moja demasiado durante la actividad.
Necesario confirmar asistencia.
Día: Martes 7 de mayo de
Hora: 18:00h a 19:30h
Lugar: EN UN LUGAR DE CHAMBERÍ
C/Gonzalo de Códoba, 17. 
28010 Madrid


Pincha para ver cómo llegar:
GOOGLE MAPS. EN UN LUGAR DE CHAMBERÍ




Más información e inscripciones en:

kukushka- team
Talleres educativos con todos los sentidos
Teléfono: 675383047
Email:kukushka.team@gmail.com
 

EN UN LUGAR DE CHAMBERÍ
C/ Gonzalo de Córdoba, 17.
28010 Madrid

Teléfono: 915 939 303




lunes, 29 de abril de 2013

TALLER LIBRERÍA LEER ES VIAJAR: VAMOS A BUSCAR BICHOS


Viernes 10 de Mayo de 18:30 a 20:00

ACTIVIDADES EDUCATIVO-SENSITIVAS, TEMÁTICAS y CUENTACUENTOS,
PARA NIÑOS ENTRE 2 Y 7 AÑOS. (EDAD ORIENTATIVA)
 
 
Consiste en:
- Cuentacuento: cuentacuento animado y participativo, sobre insectos y bichos.
- Música: "Nursery songs" de la temática.
- Juego sensitivo-educativo dirigido: sobre la temática.
- Artes plásticas: utilizando varias herramientas, técnicas y materiales.
- Juego espontáneo: con los materiales, objetos, herramientas y la música del taller.


Aprenderan y se divertiran con los cinco sentidos, ejercitando:

Bichos e insectos
Vida y alimentación
Buscar, encontrar
Esconder
Escarbar
Levantar
Tapar
Reptar
La mímica
Las texturas
La creación
El descubrimiento
La atención
La escucha
La imitación
La imaginación
La motricidad fina y gruesa
Los colores
Los números






NOTAS:
Si tu hijo tiene alguna alergia o intolerancia alimentaria, por favor infórmalo al comienzo del taller.
Se recomienda traer un cambio de ropa, si lo desea, por si el niño se mancha  o se moja demasiado durante la actividad.
 
Necesario confirmar asistencia.

 
Día: Viernes 10 de mayo de
Hora: 18:30h a 20:00h
Lugar: librería LEER ES VIAJAR
C/Doctor Castelo, 11
28009 Madrid

 
Pincha para ver cómo llegar:
GOOGLE MAPS DIRECCIÓN LIBRERIA LEER ES VIAJAR
 


Más información e inscripciones en:

kukushka- team
Talleres educativos con todos los sentidos
Teléfono: 675383047
Email:kukushka.team@gmail.com
 

librería LEER ES VIAJAR
C/Doctor Castelo, 11
28009 Madrid

Telefono: 91 5571842






 

BAÚL DE KUKUSHKA: MADRES HUMANAS, ¡DESPERTEMOS!. LA VERDAD DE SER MADRE


CUENTA KUKUSHKA :


Muy a menudo veo mujeres embarazadas que miran embelesadas a las madres cuando paseamos con nuestros hijos pequeños....y muchas veces me he identificado con ellas.


Recuerdo cuando estudiaba fuera de España y uno de los trabajos que tenía era de dependienta en la sección de ropa de niños de una marca internacional muy conocida. Me pasaba el día soñando mientras atendía a esos padres y madres con niños de carita angelical, mientras doblaba esa ropita tan pequeña, mientras colocaba patucos y bodys que me parecían para vestir muñecos por el reducido tamaño.



También me imaginaba cosas maravillosas mientras estudiaba y cuidaba a tres bebes por las noches mientras dormían, cuando vigilaba a niños y bebes en las piscina mientras era socorrista o les daba clases de natación.


Mientras trabajaba de educadora y aún no era madre, tenía una idea de la maternidad....



Una amiga que es madre, cuando ve a las mujeres embarazadas o a las parejitas jóvenes mirar a los bebes y a los niños pequeños con caras embelesadas, dice: te estás equivocando, no es lo que estás pensando.


Y así es, ni que decir que la realidad de la maternidad no tiene nada que ver con lo que mi amiga, tal vez tú, y yo me imaginaba. Yo me pregunto ¿de dónde vienen esas ideas y pensamientos tan alejados de la realidad, esta idealización de la maternidad?.

La respuesta la tenemos por todos lados, desde que nacemos hemos convivido con esas respuestas, que el engaño se mete sin darnos cuenta entre los pliegues del cerebro, crecemos con ello y no somos capaces de pensar que existe lo contrario y lo contrario es la realidad, mejor dicho: la verdad.
Efectivamente, no conozco aún a ninguna madre que tras tener a su hijo/a no derramase ninguna lágrima (y no me refiero de alegría), no conozco a ninguna madre que no se sintiera agobiada, aturdida, perdida, engañada, desesperada y encima culpable, siempre culpable por sentir lo que siente y no sentir únicamente una inmensa alegría, amor y felicidad.
Lo peor de todo es que cuando queremos respirar y salir fuera de nuestro círculo de mi hijo-casa-maternidad, nos encontramos de nuevo con esos anuncios, esas madres, esos mensajes sociales que nos vuelven a hacer sentir culpables por sentir lo que sentimos.
Que no nos engañen más y dejaremos de sentirnos tan culpables, porque la realidad no es como la cuentan, nos imaginamos y tan deshumanizada.

Humano es sentirse perdida en la novedad, frente a algo que debemos ir aprendiendo con la marcha, tras el cambio de ser una, a ser dos y/o ser tres. Tenemos un ser que depende absolutamente de nosotras, una persona a la que hemos dado la vida y que tenemos su vida en nuestras manos, lo que significa olvidarnos completamente de nosotras durante un largo tiempo, olvidarnos de nuestro ego-centro y volcarnos en otro centro que se vuelve un universo inmenso y delicado.
Mamis, esto no es de color de rosa, eso no es absoluta felicidad de golpe, eso no es calma, no es descanso, eso no es en definitiva de anuncio.
No nos sintamos culpables, por favor, por ser humanas y no dejemos de serlo para adaptarnos a un entorno que nos obliga a no serlo.

Nuestros hijos nos agradecerán tener madres humanas, que sienten: lloran, se quejan, se enfadan, se sienten mal, tienen sueño, se aburren, enferman, tienen hambre, frío y necesitan darse una ducha sin interrupciones!. Madres que también sonríen, acarician, se lo pasan bien, rien a carcajadas, juegan, alimentan, buscan lo mejor para sus hijos, se sienten orgullosas, y buscan en lo que parece imposible un lugar de armonía, acarician y dan mucho amor.
Porque estamos criando, educando, formando, guiando y sirviendo de ejemplo a nuestros hijos que son humanos.

No podemos decir que estamos bien cuando realmente no lo estamos, si queremos que nuestros hijos nos cuenten cuando están mal para poderlos ayudar; guiar, consolar y evitar que nos oculten futuros daños mayores con los años. No podemos no gruñir cuando algo nos molesta si queremos que nuestros hijos se quejen de lo que les molesta y les hace mal a lo largo de su vida. Al igual que no podemos decir que no tenemos hambre si la tenemos o que no estamos felices si lo estamos. ¿Te gustaría que tu hijo te diga que está contento cuando por dentro está muy triste?. A mí no me gustaría.
Recordemos que ellos aprenden de nosotros.

Con esto me refiero a que no debemos mentir a nuestros hijos si no queremos que ellos nos mientan y mientan en un futuro. Ni se autoengañen

Podemos decir la verdad de la forma más adecuada, delicadamente posible y con explicaciones claras para que ellos se entiendan (no he dicho nos entiendan, he dicho se entiendan). Ya que por seguir con el anterior ejemplo, si no les explicamos a nuestros hijos que estamos tristes, ellos no podrán identificar que les pasa cuando están tristes y si se lo ocultamos se sentirán culpables de sentirse tristes si en su alrededor siempre prima la alegría y no ha visto la tristeza.

Con esto vuelvo al "engaño" de la maternidad, si no nos cuentan la realidad, de cómo te sientes, lo que ocurre, etc. y siguen diciendo que los bebes  "únicamente comen y duermen hasta que tienen casi dos años" y que todo es felicidad y amor, seguiremos llorando por las esquinas nada más ser madres y seguiremos sintiéndonos culpables por hacerlo.


Es muy difícil criar a un hijo, prisas, estrés, el reloj, un mundo definido casi exclusivamente para adultos, etc. Ser madre es muy difícil, pero  sobre esa idea de  dificultad sólo nos ha llegado de forma directa o indirecta de las generaciones de madres antes de nosotras respecto al sacrificio, disgustos y desvelos, nada más y nada explícito.

Es maravilloso y gratificante ser madre, sí, y si no fuéramos madres no podríamos conocer muchas de las alegrías y felicidad que la maternidad lleva consigo. Pero es un error creer que la maternidad es una sola cosa, maravilloso u odioso. 

Nada es únicamente blanco o negro.

Cómo todas las cosas gratificantes, la maternidad demanda muchísimo tiempo, paciencia, esfuerzo, renuncias y cambios. 


Personalmente hasta que yo como madre no supe unir todos los nuevos acontecimientos en vez de buscar divisiones y compartimentos estancos en mi vida y mente, hasta que no realicé múltiples cambios en mí y en mi vida, las cosas no fluían en mi maternidad. También comencé a ser feliz con la maternidad cuando dejé de unirme a la corriente, cuando comencé a contrastar opiniones y olvidarme de las dañinas a mis valores humanos, a seguir mi intuición y enfocarme plenamente en lo valioso e importante de la vida. A seguir mi instinto, mirando y atendiendo a las necesidades de mi hijo, según me dictaba el corazón y no reproduciendo lo que escuchaba por ahí respecto a lo que se debería hacer. 


El otro día conocí a una mamá de un niño que ya ha pasado de los tres años, y ella me recordó a mis primeros meses como madre. Lo sentí mucho, pues tres años luchando entre lo que se siente de verdad y lo que se espera que sintamos, es mucho tiempo. Se se pasa mal y en el torbellino interno que se vive en esa encrucijada.


Esa mamá, tú y yo fuimos criadas en unas ideas contradictorias y me atrevería a decir no humanas o anti-humanas, irreales e inventadas. 




Ahora somos madres, hemos traído una hermosa vida al mundo, una vida que nació para ser feliz y amar, respetémosla. No es fácil llevando encima la herencia tan "negra" (Allice Miller) y "deshumanizada" (Laura Gutman) respecto a la maternidad, la crianza y educación de los hijos, pero debemos intentarlo y si fallamos una vez: aprenderemos para la próxima.



Recordad, no somos perfectas somos humanas.Y nuestra progenie no nos quiere perfectas, lo que les vale es lo humano. 


Estoy segura que de ese modo también nos evitaríamos muchas de las rabietas, pataletas, tantrums o como queramos llamarlo cuando nuestros hijos son pequeños, muchos otros problemas en la adolescencia y múltiples sufrimientos cuando son adultos.

Muy a menudo recibía solicitudes de orientación de madres que habían descubierto errores en su papel de madres y esto lo reconocían viendo a sus hijos adolescentes cada uno con un problema concreto.
Se necesita mucha valentía para enfrentarse en la maternidad y a la propia sombra (como denomina Laura Gutman), y para al reconocer errores o fallos. Luego pasa a la intención de cambiar los patrones arraigados y de ahí a la acción del trabajo interno. 
  
Sincerarse abiertamente con sus hijos, sobre lo que sienten, lo que han sentido y sus actuales esfuerzos por modificar y cambiar, en mi opinión es lo más importante. La comunicación sincera sobre su humanidad, sentimientos, emociones, etc. es la herramienta más adecuada para aliviar todos los daños que sufrieran o estén sufriendo sus hijos.

"Estas madres, se sienten culpables por no haberle dedicado el tiempo suficiente a sus hijos, por haberles gritado, castigado, incluso, por haberles dado algún azote para educarles (como a su vez, hacían sus padres con ellas). Aunque han realizado un esfuerzo por cambiar y no seguir repitiendo los mismos patrones autoritarios que ellas mismas vivieron y sufrieron de niñas, no saben cómo “romper el muro de silencio” que se ha erigido entre sus hijos y ellas."

Alice Miller, una gran profesional que nos dejó un legado de sabiduría y guías a traves de sus libros, ilustra de una forma directa y sin rodeos la mejor forma de hablar con los hijos para "romper el muro del silencio". Lo que a la vez ayuda a quebrar la "pedagogía negra" heredada y ayudar a los hijos en su identidad.

En el cápitulo "Decir la verdad a los niños" del libro "Salvar tu vida" del año 2009, nos dice así: 



“Para no convertirse en víctima de depresiones, de trastornos alimentarios ni tampoco de la adicción a las drogas, el niño necesita tener acceso a su historia. (…) Para superar la sensación de aislamiento (hallarse solo con su secreto), los padres deben encontrar el valor suficiente para reconocer su error ante el niño. Esto transformaría completamente la situación.


La información aportada por los padres no supone ningún descubrimiento para los niños, pues hace tiempo que su cuerpo conocía estos hechos. No obstante, el valor de los padres y su decisión de afrontar el tema tendrá indudablemente un efecto benéfico y liberador que durará mucho tiempo. Así mismo, al niño se le proporcionará unos modelos, no con palabras, sino con el comportamiento: valor cívico y respeto por la verdad y por la dignidad del niño en lugar de violencia e incapacidad de controlar las emociones. Como todos los niños aprenden del comportamiento de los padres y no de sus palabras, una confesión de estas características sólo puede tener consecuencias positivas. Antes el niño estaba solo con un secreto que ahora ha sido articulado y forma parte ya de una relación basada en el respeto mutuo y no en el ejercicio del poder. Las heridas silenciadas hasta entonces podrán curarse, porque ya no están almacenadas en el inconsciente. Cuando estos niños –poseedores de mayor información- se conviertan en padres, ya no correrán el riesgo de repetir forzosamente el comportamiento, a veces tan brutal y perverso, de sus padres, pues las heridas reprimidas no los empujarán a ello. El arrepentimiento de los padres ha cancelado sus trágicas historias despojándolas de su peligrosa actividad. (…)
Un niño al que se le dice la verdad y se le educa a no tolerar la mentira y la brutalidad, se desarrollará libremente, como una planta cuyas raíces no serán devoradas por los gusanos (por las mentiras).
(…) Cuando el niño se da cuenta de que sus padres se interesan por cómo ha percibido sus agresiones, experimenta una gran sensación de alivio y de justicia. No se trata sólo de perdonar, sino de eliminar aquello secretos que separan a unos y a otros. Se trata de construir una nueva relación basada en la confianza mutua y en suprimir la sensación de aislamiento en la que hasta el momento se encontraba el niño maltratado.
Una vez que los padres hayan reconocido el daño causado se superarán muchos de los obstáculos que antes parecían insalvables, lo que equivale a un proceso de curación espontánea.
(…) El mejor momento para plantear una conversación con los propios hijos sobre las heridas provocadas sería probablemente entre los cuatro y los doce años, es decir, antes de la pubertad.”


Deseamos cambiar el mundo a mejor, así que comencemos de dejar de mirar hacia fuera y parar de exigir sólo al otro.


Lo primero que debemos hacer es mirar en qué nos hemos convertido, tanto nosotras como madres como el sistema social en el que parimos a nuestros hijos, para así poder subsanarlo devolviendo las "alas" a nuestros hijos y criarlos como realmente necesitan para que "vuelen" más felices, respetándose y respetando.


Laura Gutman, otra gran profesional en crianza y maternidad en “Nosotros, los depredadores de la cría humana”, nos dice lo siguiente:
"Las lobas, las perras, las gatas, las vacas, las focas, las elefantas, las leonas, las gorilas, las ovejas, las ballenas, las yeguas, las monas, las jirafas, las zorras y las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger nuestra cría.

Sin embargo somos especialmente sensibles si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto: por ejemplo, si alguien toca a uno de ellos impregnándolos de un olor ajeno, perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. Si permanecen alejados del cuerpo materno, vamos perdiendo la urgente necesidad de cobijarlos.


Cada especie de mamíferos tiene un tiempo diferente de evolución hacia la autonomía. En reglas generales, podemos hablar de autonomía cuando la criatura está en condiciones de procurarse alimento por sus propios medios y cuando puede sobrevivir prodigándose cuidados a sí mismo sin depender de la madre. En muchos casos va a necesitar de la manada como ámbito de vida, y es la manada que va a funcionar también como protectora contra los depredadores de otras especies o de la propia.

Entre los humanos del mundo “civilizado”, pasa algo raro: Las hembras humanas no desarrollamos nuestro instinto materno de cuidado y protección, porque una vez producido el parto, tenemos prohibido oler a nuestros hijos, que son rápidamente bañados, cepillados y perfumados antes de que nos los devuelvan a nuestros brazos. Perdemos un sutil eslabón del apego con nuestros cachorros. Luego raramente e
staremos bien acompañadas para que afloren nuestros instintos más arcaicos, difícilmente lograremos amamantarlos, -cosa que todas las demás mamíferos logran siempre y cuando no hayan parido en cautiverio-, muy pocas veces permaneceremos desnudas para reconocernos, y seguiremos reglas fijas ya sean filosóficas, culturales, religiosas o morales que terminarán por enterrar todo vestigio de humanidad. Si es que a esta altura podemos llamarla como tal.

El niño sobrevivirá. Cumplirá un año, dos, o tres. Seguiremos nuestras reglas en lugar de seguir nuestros instintos. Estimularemos a los niños para que se conviertan velozmente en personas autónomas. Los abandonaremos muchas horas por día. Los castigaremos. Nos enfadaremos. Visitaremos especialistas para quejarnos sobre cómo nos han defraudado estos niños que no son tan buenos como esperábamos.

A esa altura sentimos que estos niños no nos pertenecen. Esperamos que se arreglen solos, que duerman solos, que coman solos, que jueguen solos, que controlen sus esfínteres, que crezcan solos y que no molesten. Hemos dejado de “oler” eso que les sucede. No hemos aprendido el idioma de los bebés, no sabemos interpretar ni traducir lo que les pasa. Cuando estamos ausentes, o incluso cuando estamos cerca -con tal de estar tranquilos- los dejamos completamente expuestos. Entonces puede aparecer el más feroz de los lobos feroces. Ya que en realidad somos nosotros, sus más temibles depredadores."


nota importante:  esta entrada referida a mujeres, es una forma de delimitar el tema tratado por la presión que recibe la mujer respecto a la maternidad (todo el imaginario que rodea la maternidad va dirigido en absoluta mayoría a la mujer). En algún momento realizaré una entrada respecto al papel del hombre y su paternidad, en referencia al imaginario social. Aunque me extiendo más en el rol de la madre, como que es la mayor influencia que tienen, tanto niños y como niñas, en todos los aspectos. 





DEL BAÚL SALE:





Un vídeo en el que pensar y que da de pensar su realización y contenido ( ¡a mí me da escalofrios! ): 

"LAS CARAS DE LA MATERNIDAD", Documentos TV.

(pincha en el siguiente link para verlo)